Ecuador pone rumbo a la economía del bien común

Diario Turing


Flok SocietyLa ley de patentes será derogada."Los neoliberales impulsaban los paraísos fiscales. Nosotros, como socialistas del siglo XXI, vamos a impulsar los paraísos del conocimiento, el conocimiento como bien público y de libre acceso". La frase de Rafael Correa, presidente de Ecuador, pronunciada en directo en la provincia ecuatoriana de El Oro, es más que un eslogan redondo. Resume a la perfección el cambio de rumbo económico, político y social en el que se encuentra inmerso Ecuador. Desde el año 2008, el concepto del buen vivir (del quechua sumak kawsay), que anhela un equilibrio con la naturaleza, está incorporado a la Constitución de Ecuador. Desde el mismo año, el Gobierno Ecuador apostó por el software libre y las licencias abiertas. Sin embargo, el verdadero flechazo del conocimiento ancestral e indígena y el software y la cultura libres está produciéndose en los últimos meses. El proyecto, llamado FLOK Society es el buque insignia de este cambio de piel. Y su lema habla por sí solo: "Diseñando un cambio de matriz productiva hacia la sociedad del conocimiento libre, común y abierto".
¿Qué significa "conocimiento libre, común y abierto"? ¿Es posible dejar atrás el capitalismo competitivo y adentrarse en una economía colaborativa orientada al bien común? ¿Qué pretende exactamente el FLOK? Algunas frases de laCarta Abierta a los Trabajadores del Procomún del Mundo, recientemente lanzada por el equipo de investigación del FLOK, pueden insinuar parte de las respuestas: "Imagina una sociedad que está conectada al procomún del conocimiento abierto, basada en conocimiento, código y diseño libres y abiertos, que pueden ser utilizados por todas y todos los ciudadanos (...) Imagina una economía ética y sostenible que se basa en la creación de una riqueza común cooperativa basada en la reciprocidad, el mutualismo, la producción entre pares.
Lo cierto es que mientras Julian Assange, fundador de Wikileaks, se encuentra refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, el Gobierno de Correa está moviendo fichas. Por un lado, como apuntaba Buzz Feed en un artículo reciente, Ecuador pretende convertirse en el paraíso de las libertades mundiales de Internet. Por otro, como afirmó en una entrevista en El Comercio René Ramírez, Secretario Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación, Ecuador pretende, "democratizar el acceso al conocimiento". Para ello, Ecuador derogará la actual ley de propiedad intelectual. Y, en claro enfrentamiento a la lógica de las patentes privadas, el país apostará por la "economía social del conocimiento" basada en la colaboración, lo compartido y las licencias libres. Para ello, será cocinado en red un nuevo Código Orgánico de Economía Social del Conocimiento, con la ayuda de especialistas de todo el mundo. El secreatario René lo acaba de anunciar a golpe de tweet:
Flujo del proceso de investigación del FLOKFlujo del proceso de investigación del FLOK

Un Código Orgánico jurídico cocinado en una wiki. La neutralidad de la red como horizonte. Guerra a las patentes. Abandono del extractivismo petrolero. Conocimiento libre. La colaboración como nuevo patrón de la economía. El copyleftcomo nueva brújula compartida. ¿Los objetivos del FLOK Society son reales o todavía una utopía lejana? Para que el paradigma del "buen vivir sea una realidad cercana, el FLOK Society cuenta con un equipo internacional de investigadores del más alto nivel. Michel Bauwens, director de la P2P Foundation, está coordinando el equipo de investigación que cuenta con las líneas Mejoramiento de las capacidades humanas (a cargo de Paul Bouchard),Cambiando la Matriz Productiva (George Dafermos), Marcos Legales e Innovaciones Institucionales (John Restakis), Infraestructuras Técnicas Abiertas (Jenny Torres) yProcomunes Físicos (Janice Figueiredo).
Michel Bauwens da algunos detalles concretos de la investigación: "Este grupo está planeando pasar los próximos meses investigando, por ejemplo, cómo hacer viable una biblioteca abierta para los colegios del país que substituya el sistema de caros libros de texto privados. También se plantea una comunidad de diseño abierto para máquinas de pequeños agricultores". Por su parte, José Luis Vivero Pol, de la universidad belga de Lovaine, que está trabajando la línea de 'comida abierta' del FLOK, asegura que "la idea es plantear una manera de producir, distribuir y consumir alimentos diferente del modelo consumista, extractivista, injusto y sostenible que tenemos". Para ello, matiza José Luis, "el conocimiento ha de ser abierto, la cooperación un valor anhadido y la ética ha de volver a ser la luz que nos guie".
¿Qué repercusión tendrá el FLOK en el resto del mundo? ¿Conseguirá el país andino impulsar un cambio de rumbo en la economía planetaria? ¿Puede convertirse Ecuador en el epicentro de un nuevo mundo basado en la transparencia? La prudencia reina entre las personas implicadas en el FLOK entrevistadas por eldiario.es. "No puedo decir que Ecuador sea el epicentro, creo que estamos apoyando a la convergencia de experiencias y acciones que el mundo necesita", afirma Rubén Zavala, desde la Coordinación Red Infodesarrollo. El hacktivista Daniel Vázquez reconoce, con cautela, el potencial del proyecto FLOK Society: "Liberar espacios de conocimiento compartido, pensar nuevas formas de entender los derechos de autor y aplicar legislaciones innovadoras genera algo similar a un oasis en la red en un mundo donde se pretende crear escasez o sed artificial".ElLibro Blanco del Software Libre de Ecuador, que pretende ser el ADN de las futura leyes, es buena prueba del nuevo marco que se está abriendo en el país andino.
De momento, la experiencia FLOK ha llamado la atención de los especialistas internacionales del procomún, el software libre y el conocimiento abierto. Por las listas de correos o encuentros físicos del FLOK dialogan personas como el escritor ciberpunk Bruce Sterling, David Bollier y Silke Helfrich (Commons Strategies Group), Richard Stallman (icono del software libre), Jacob Appelbaum (portavoz oficial del site Wikileaks), el filósofo Xabier Barandiarán o el sociólogo Antonio LaFuente, entre un larguísimo etcétera. Al mismo tiempo, como apunta la investigadora brasileña del proyecto, Janice Figuereido, se está intentando implicar a todo Ecuador, "Gobiernos, ONG´s, academia, campesinos, hackers, indígenas y la sociedad civil en general". De lo local a lo global (o viceversa), el Ecuador 'glocal' está en marcha.
A pesar del buen recibimiento internacional del proyecto FLOK Society, se han lanzado críticas níticas contra algunas contradicciones del Gobierno Correa. El cierre del Instituto Pachamana, lapolémica ley de prensa, el proyecto de ley de Internet (que limitaría el acceso a la misma) y el actual extractivismo de petróleo en la región de Yasuní son las principales contradicciones del Gobierno de Ecuador.
En el primer semestre de 2014, el FLOK Society celebrará un mega encuentro de los principales protagonistas mundiales del conocimiento libre. Un encuentro, todavía sin fecha definitiva, que puede despejar dudas y acabar con las contradicciones. Un encuentro que puede transformar el Código Orgánico de Economía Social del Conocimiento en la nueva piedra angular del nuevo mundo poscapitalista.

“Camila”: el primer disco con licencia CC + cláusula mantera

Camila Monasterio es una artista española que acaba de sacar a la venta su homónimo disco debut Camila (2014). Lo suyo es la música brasileña, el reggae y el soul. El disco para descarga digital se vende a €0 o más, y el CD en formato digipack por €8.
Toda su música se distribuye bajo una licencia Creative Commons No-Comercial con una novedosa cláusula adicional agregada por la artista, la “cláusula mantera”. Esta cláusula, que no forma parte del repertorio estándar de licencias de Creative Commons, permite explícitamente el uso comercial de la obra por vendedores callejeros ambulantes (el “top manta“).
Entrevistamos a Camila para tratar de entender mejor su “cláusula mantera”:
CC: ¿Cuándo fue la primera vez que tuviste contacto con las licencias Creative Commons?
CM: Llegué a las Creative Commons allá por el 2007, en el momento en que mi banda de reggae (Hotdrop) iba a editar su primer disco. Uno de nosotros llegó con la idea de estas licencias, a mí me encantó la idea, porque además resultaba lógico. Nosotros decidíamos los términos en los que se difundiría nuestra música.
Para mí el blindaje de una propiedad intelectual que defiende contra competidores e intrusos no tiene mucho sentido. Una cosa es que se te reconozcan los derechos como autora y otra es que lo que tú crees tenga que estar sujeto a las normas hechas a medida para que ciertas formas de negocio triunfen.
CC: ¿Consideras que entiendes a cabalidad las leyes de copyright de España y Europa? ¿Crees que los demás artistas las entienden?
CM: Reconozco que la complejidad del funcionamiento de la gestión de la propiedad intelectual me sobrepasa. Hay muchas cosas que no entiendo y en varias ocasiones amigos expertos han dedicado ratos largos a explicarme su intríngulis. De todas formas, para mí un ‘todos los derechos reservados’ es demasiado conservador si se pretende un crecimiento y desarrollo de la cultura a diferentes niveles de profesionalidad y al alcance de todo el mundo.
No creo además que la mayoría de los artistas entiendan muy bien las entrañas de la gestión de la propiedad intelectual (y me incluyo). Me atrevería a decir que sólo los artistas que de alguna forma cuestionan la forma actual de la PI, son los que se han atrevido a bucear por estos lares.
CC: ¿Si pudieras establecer un sistema de leyes respecto al copyright para favorecer a los artistas emergentes, qué harías?
CM: La verdad que mi interés en el tema no va tanto porque como artista emergente o independiente esto no me favorece. Internet ha dejado todo patas arriba y las leyes en pos de la protección de esa propiedad intelectual son cada vez más severas. El pensar que alguien pueda acabar en la cárcel por descargar material protegido con copyright me parece de ciencia ficción, pero es algo que podrá ocurrir si se aprueba la próxima reforma del Código Penal.
Creo que es crucial desligar la idea de PI con la supuesta protección de la cultura; lo que se protege con tal dureza es un negocio en el que la cultura es la mercancía. Si se trata el capital cultural como un objeto más o menos rentable y no como un bien común, la ciudadanía sale perdiendo. Crear leyes férreas para la difusión de la cultura es, hoy día, ponerle puertas al campo, y diría yo contraproducente para generar esa conciencia colectiva de cultura.
CC: ¿En qué momento se te ocurrió la “cláusula mantera”?
CM: Estaba tratando de decidirme sobre la licencia del disco. Tenía claro que iba a ser Creative Commons y que la iba a poner a precio libre (incluyendo el gratis) para que todo el mundo que quisiera la pudiera tener. La pega era si dar permiso para hacer uso comercial. Estaba ya convencida de poner una ‘no comercial’, porque con autogestión hacer música cuesta un esfuerzo económico. Pero me escocía el tema de la manta.
Yo participo en la Asociación sin Papeles de Madrid, donde ahora estamos llevando a cabo una campaña contra la reforma del Código Penal (dentro de la plataforma NoSomosDelito) que contempla que vender en la manta volverá a ser delito (se despenalizó en 2010 tras una dura campaña). Conocemos de cerca el tremendo dolor con la que muchas leyes se traducen en las vidas de nuestros compañeros.
Hablando con una amigo (David Aristegui) me dijo que por qué no añadía un permiso específico para que se pueda vender en la manta. Nos pareció que hacer una cláusula así servía para visibilizar lo sangrante que es que los manteros puedan ser condenados al circuito penal eterno. Ésta es una de las atrocidades actuales: que en el supuesto nombre del arte alguien que apenas sobrevive sea criminalizado. ¿De verdad la creatividad, el arte, o nuestros derechos como autoras reciben tal agresión por parte de los manteros que hay que responder con semejante violencia?
CC: ¿Algo más que quieras decir?
CM: Las leyes deberían responder a los intereses de un bienestar común. No sólo al de unos pocos. Una alternativa es elegir o adaptar nosotras mismas las licencias para evitar que alguien regule en tu nombre. Otra es, con estructuras sociales preparadas para ello (cooperativas o algo similar) seamos capaces de autogestionarnos. O que las sociedades que gestionan las PI tomen un rumbo diferente a la actual. O más bien las tres cosas a la vez, y seguro que hay muchas más posibilidades.
Yo no le veo mucho sentido a mantener un modelo que sobre todo defiende un negocio particular. Con esto no quiero decir que todo tenga que ser gratis, y que los artistas no merecen retribución por su trabajo, ni mucho menos. Pero creo que esta devolución que se le hace a artistas no debería pasar por legislar con semejante dolor. Y esa me parece una buena razón como para ponerse a pensar en algo mejor.