Premios, no patentes

Joseph Stiglitz

Parte del éxito de la medicina moderna se basa en las nuevas drogas, en las que las compañías farmacéuticas invierten miles de millones de dólares en investigación. Las compañías pueden recuperar sus gastos gracias a las patentes, que les otorgan un monopolio temporal y, por lo tanto, les permiten cobrar precios muy por encima del costo de producción de los fármacos. No podemos esperar innovación sin pagar por ella. Ahora bien, ¿los incentivos ofrecidos por el sistema de patentes son apropiados, de modo que todo este dinero esté bien invertido y contribuya al tratamiento de las enfermedades que más preocupan? Tristemente, la respuesta es un "no" contundente.

El problema fundamental con el sistema de patentes es simple: se basa en limitar el uso del conocimiento. Que un individuo más goce de los beneficios de un fragmento de conocimiento no genera ningún costo adicional, de modo que restringir el conocimiento es ineficiente. Pero el sistema de patentes no sólo restringe el uso del conocimiento; al otorgar un poder monopólico (temporal), muchas veces hace que la gente que no tiene seguro médico no pueda acceder a los medicamentos. En el Tercer Mundo, esto puede ser una cuestión de vida o muerte para quienes no pueden pagar fármacos comerciales nuevos, pero sí podrían comprar genéricos. Por ejemplo, los fármacos genéricos para la primera línea de defensa contra el sida redujeron el costo del tratamiento en casi el 99% solamente del 2000 a esta parte, de 10.000 a 130 dólares.

Sin embargo, a pesar del precio elevado que pagan, los países en desarrollo obtienen poco a cambio. Los laboratorios gastan mucho más dinero en publicidad y marketing que en investigación, mucho más en investigación de fármacos relacionados con el estilo de vida (para trastornos como la impotencia y la caída del cabello) que en fármacos que salvan vidas, y prácticamente nada en enfermedades que afligen a cientos de millones de personas pobres, como la malaria. Es una cuestión de simple economía: las compañías dirigen su investigación hacia donde está el dinero, no importa el valor relativo para la sociedad. Los pobres no pueden pagar los fármacos, de modo que la investigación sobre sus enfermedades es escasa, más allá de cuáles sean los costos generales.

Un fármaco "me-too", por ejemplo, que le genera a su fabricante un porcentaje del ingreso que, de otra manera, es percibido únicamente por la compañía que domina un nicho, puede ser altamente rentable, incluso si su valor para la sociedad es muy limitado. De la misma manera, las empresas se apresuraron para desarrollar el proyecto genoma humano a fin de patentar genes como el asociado con el cáncer de mama. El valor de estos esfuerzos fue mínimo: se llegó al conocimiento poco antes de lo que se habría llegado sin ese esfuerzo. Pero el costo para la sociedad fue enorme: el elevado precio que Myriad, el tenedor de la patente, le otorga a las pruebas genéticas (entre 3.000 y 4.000 dólares) bien puede implicar que miles de mujeres a las que se podría haber sometido a pruebas, considerado en condición de riesgo y recetado la medicación apropiada, en cambio morirán.

Hay una vía alternativa para financiar e incentivar la investigación que, al menos en algunos casos, podría tener resultados mucho mejores que las patentes, tanto a la hora de dirigir la innovación como de asegurar que los beneficios de ese conocimiento se repartan lo más ampliamente posible: un fondo de premios médicos que recompense a quienes descubren curas y vacunas. Dado que los gobiernos ya pagan, directa o indirectamente, el costo de gran parte de la investigación farmacéutica, a través de beneficios por prescripción, podrían financiar el fondo de premios, que otorgaría los mayores premios a quienes desarrollen tratamientos o prevenciones de enfermedades costosas que afectan a cientos de millones de personas.

Especialmente cuando se trata de enfermedades en los países en desarrollo, sería sensato que parte del dinero de los premios proviniera de presupuestos de asistencia extranjera, ya que unos pocos aportes podrían resultar más útiles para mejorar la calidad de vida, y hasta la productividad, que para atacar las enfermedades debilitantes que tanto prevalecen en muchos países en desarrollo. Un panel científico podría establecer un conjunto de prioridades al evaluar la cantidad de gente afectada y el impacto en la mortalidad, la morbosidad y la productividad. Una vez hecho el descubrimiento, se otorgaría una licencia.

Por supuesto, el sistema de patentes es, en sí mismo, un sistema de premios, sólo que muy particular: el premio es un poder monopólico temporal, lo que implica precios elevados y acceso restringido a los beneficios que se pueden obtener del nuevo conocimiento. En cambio, el tipo de sistema de premios que tengo en mente se basaría en los mercados competitivos para bajar los precios y hacer que los frutos del conocimiento estén al alcance de la mayor cantidad de gente posible. Con incentivos mejor dirigidos (más dólares de investigación invertidos en enfermedades más importantes, menos dinero gastado en marketing inútil y distorsionado), podríamos tener mejor salud a más bajo costo.

Dicho esto, el fondo de premios no reemplazaría a las patentes. Sería parte de la variedad de métodos para alentar y respaldar la investigación. Un fondo de premios funcionaría bien en zonas en las que se conocen bien las necesidades –el caso de muchas enfermedades que afligen a los pobres-, permitiendo que se fijaran objetivos claros con anticipación. Para las innovaciones que solucionan problemas o satisfacen necesidades que antes no se reconocían ampliamente, el sistema de patentes todavía cumpliría un papel importante.

La economía de mercado y la motivación de ganancias llevaron a niveles de vida extremadamente elevados en muchos lugares. Pero el mercado de la atención sanitaria no es un mercado común y corriente. La mayoría de la gente no paga por lo que consume; depende de que otros juzguen qué debería consumir y los precios no influyen en estos criterios como lo hacen en las mercancías convencionales. El mercado, por ende, está plagado de distorsiones. En consecuencia, no sorprende que en el área de la salud, el sistema de patentes, con todas sus distorsiones, haya fallado de tantas maneras distintas. Un fondo de premios médicos no ofrecería una panacea, pero sería un paso en la dirección correcta, ya que redirigiría nuestros escasos recursos de investigación hacia usos más eficientes y aseguraría que los beneficios de esa investigación llegasen a toda esa gente que hoy está privada de ellos.

* Este artículo aparecido en el 2007, lo reproducimos dada su vigencia e interes para nuestros lectores

Wixet, la red social libre

klomiz
Pillateunlinux

Redes sociales hay miles, pero hay muy pocas que usen las licencias del software libre como la GPL. Este hecho garantiza mucha más privacidad que la que nos puedan ofrecer las grandes redes sociales. Wixet es una de ellas.
Quizá os suene Cutrenti, esa red social que surgió hace meses como una parodia de Tuenti, la red social más popular de España.
Los mismos que hicieron Cutrenti, decidieron cambiar el chip, y pasar a cosas más serias. Hacer una red social libre y operativa con todas las de la ley.
Wixet no es muy diferente de una red social convencional. Puedes buscar a amigos, enviar mensajes, subir fotos, comentarlas etc. La diferencia está en sus entrañas. Y ciertamente, si crees que tu privacidad es importante, pero eres un fan de las redes sociales, tu única salida es que sea libre.
Quizá sea un mercado algo sobresaturado, ya que actualmente das una patada a una piedra y te salen veinte redes sociales nuevas. Pero en diferenciarse está el hecho clave, y los chicos de Wixet lo han hecho.
Veremos si el experimento les funciona.

Un francés bate el récord de computación del número pi con un PC

Público

"Todo es número”. Si hubiese que resumir en una sola frase la compleja visión del mundo de los pitagóricos, sería esta. Y cuando Pitágoras dice “número”, hay que entender los números más simples, aquellos que sirven para contar. Para el filósofo de Samos, el equilibrio de todo el cosmos descansa sobre un puñado de proporciones matemáticas sencillas. Así se explica que el descubrimiento de algunas magnitudes como la diagonal de un cuadrado, que no podía describirse a través de una relación entre dos números naturales, tuviera efectos devastadores para Pitágoras y sus discípulos alrededor del siglo VI antes de Cristo. Si no, que se lo digan a Hipaso de Metaponte, de quien la leyenda cuenta que sus compañeros lo arrojaron al mar por hacer pública la existencia de estos números irracionales.

En 25 siglos, aquellos números irracionales no han dejado de despertar nuestra curiosidad y, entre ellos, quizá sea el número pi el que ha tenido mayor poder de seducción. La premio Nobel Wislawa Szymborska le dedicó un poema [1], y el director de cine Darren Aronofsky lo eligió como símbolo de una película que ha hecho época. Las memorias del programador francés Fabrice Bellard también podrían titularse Pi, pues acaba de calcular el mayor número de cifras decimales del pi conocidas hasta el momento. La irracionalidad del número, que es el resultado de dividir la longitud de una circunferencia por su diámetro, se traduce en el hecho de que en sus infinitos decimales no hay ninguna pauta, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, al dividir uno entre tres. Por tanto, nunca podremos escribirlo entero, tan sólo aproximarlo. Midiendo con un metro de hule el grosor de una taza de café y dividiendo por su ancho, es fácil convencerse de que el valor 3,14 que aprendimos de memoria en el colegio era correcto. Más complejo es el método utilizado por el francés Fabrice Bellard para conseguir los 2,7 billones de cifras del número pi que anunciaba en su web hace unos días.

La carrera por el pi

Ya en el instituto, Bellard había ideado sus primeros programas y luego saltó a la fama por crear, bajo seudónimo, una colección de software libre. La búsqueda de algoritmos para calcular más cifras decimales del número pi representaba la combinación perfecta de su talento para los ordenadores y de una fascinación milenaria por los números irracionales, así que Bellard se puso a deducir fórmulas más efectivas que las existentes. Todas las aproximaciones de pi resultan de escribir el número como una suma infinita, pero cuantos más términos sean necesarios, más tiempo tardarán las máquinas. El éxito depende de la rapidez, y quien logró doblar a los demás atletas fue Fabrice Bellard en 1997.

Más de diez años después, su fórmula le ha permitido mejorar en 100.000 millones el número de cifras que había obtenido el japonés Daisuke Takahashi en agosto del año pasado. Lo más impresionante de este nuevo récord no es que hagan falta 20 discos duros de tamaño medio para almacenarlo, sino que los cálculos se hayan realizado en un PC que cualquiera podría tener en casa. Como anuncia orgulloso el programador, su ordenador no cuesta más de 2.000 euros y sólo estuvo trabajando durante 103 días, nada que ver con los equipos que ocupaban habitaciones enteras con los que se habían realizado los cálculos hasta finales de 2009.

Suicide Machine bloqueado por Facebook

Lisandro Pardo
NeoTeo

A pesar de que su título puede sonar un poco fuerte, Suicide Machine es un sitio que le permite a los usuarios "suicidarse al estilo Web 2.0", borrando todos sus datos de las redes sociales principales. Hasta hace poco tiempo, un usuario que se encuentre harto de su perfil digital podía ingresar a este sitio y purgar su presencia de las redes sociales por completo, pero ahora ha surgido un inconveniente. La gente de Suicide Machine recibió el año nuevo con un bloqueo total por parte de Facebook. Todos los que deseen eliminar su perfil de Facebook a través de Suicide Machine serán recibidos con una restricción de IP por parte de la red social. En Suicide Machine están buscando una forma de evadireste bloqueo, pero mientras tanto, se plantea la pregunta: ¿"Sí" o "no" al "suicidio digital"?

La vida social en la Web 2.0 no es para todos. El nivel de atención que los usuarios entregan a las redes sociales varía mucho según el individuo, pero hay casos en los que ni siquiera cinco minutos por día resultan tolerables. Los mensajes, las alertas, los avisos, las promociones, los eventos, y todas esas cosas que un usuario puede llegar a recibir en su correo electrónico proveniente de una red social pueden agotarle la paciencia a cualquiera. El sitio Suicide Machine le permite a estos usuarios hastiados de las redes sociales erradicar por completo su presencia en sistemas como Twitter, LinkedIn, MySpace y Facebook. Más de doscientas mil personas han utilizado el servicio del sitio para "suicidarse en la red", un número bajo en relación con los millones de usuarios conectados a redes sociales, pero que demuestra que no todos están felices con su vida en la Web 2.0.

La gente de Suicide Machine comenzó el 2010 con una pequeña sorpresa: Facebook ha comenzado a bloquear el sitio de forma activa. De acuerdo a la imagen publicada en el sitio de Suicide Machine, en Facebook han puesto el número IP del sitio en la lista negra, y todos los que intenten purgar su perfil de la red social se encontrarán con un error. Facebook no dio ningún argumento para defender su decisión, sino que fue una acción completamente arbitraria. Si la actividad de Suicide Machine interfiere de alguna forma con el contrato-licencia que los usuarios deben aceptar antes de ingresar a Facebook, probablemente cuenten con un fundamento legal para hacerlo, pero hasta ahora no se ha visto nada por el estilo. Los encargados de Suicide Machine se encuentran trabajando para rodear este bloqueo, y permitir una vez más a los usuarios acabar con su existencia dentro de Facebook. La mayor virtud con la que cuenta Suicide Machine es la automatización del proceso de "suicidio".

Si un usuario decidiera eliminar su presencia digital de la red manualmente, le tomaría en promedio más de nueve horas hacerlo, mientras que con Suicide Machine, el trabajo estaría hecho en menos de una hora. Las redes sociales presentan a los usuarios múltiples facilidades para que se inscriban a ellas, pero cuando llega el momento en el que el usuario desea "salir", se encuentra con más piedras en el camino de las que debería haber. Suicide Machine presta un servicio interesante, pero lo cierto es que no debería ser necesario un sitio como este, si las redes sociales contaran con protocolos de cancelación claros y directos. Puede que la palabra "suicidio" sea muy chocante, pero todo usuario debería tener el derecho a decir "basta", y perderse en el ruido blanco de la Web 2.0.

Economía del Conocimiento Para Todos

Alfredo Barriga

Un ejemplo servirá para ilustrar la Economía del Conocimiento y sacar las conclusiones sobre lo que es necesario hacer para llevar a nuestra sociedad hacia esa nueva era, que supera la tradicional dependencia de nuestra economía de los recursos naturales.

Supongamos que sube la tasa de cambio del dólar. Se lo comentamos a una artesana de Pomaire tipo “A”, y no entiende de qué le hablamos. Sin embargo, el dato sigue estando ahí. Pero no ha servido para nada en su economía personal. Se lo comentamos a una artesana tipo “B”, que entiende de qué le hablamos, y supone que eso significa que llegarán más gringos a comprarle sus artesanías. El dato pasó a ser información. Sin embargo, no es aún conocimiento, porque sigue haciendo lo mismo que hacía hasta antes de conocer el dato. Se lo comentamos a una artesana tipo “C”, que baja los precios en dólares de sus productos en su sitio Web, o comienza a ofrecerlos en e-bay.com. La información se convirtió en conocimiento, moviendo a la acción, cambiando lo que hace. La artesana tipo “C” está en la economía del conocimiento, y genera más ventas. Moverse hacia la Economía del Conocimiento supone convertir a las artesanas en tipo “C”, mediante capacitación y facilitación de acceso a la economía del conocimiento. Es cambiar una mentalidad productora hacia una mentalidad emprendedora. El acceso a las herramientas del conocimiento es el facilitador, la capacitación es el gatillador que aumenta el valor de lo que hace. Cuanto más gente en un país tenga una lógica de conocimiento, mayor será su productividad de los factores, mayor el valor agregado generado, mayor el crecimiento de la economía.

La economía capitalista se basa en el acceso a su recurso clave, el capital. El acceso no es universal, sino limitado. El recurso es excluyente: si lo tiene alguien, no lo puede tener otro alguien. Lo mismo pasa con el recurso “tierra” y “trabajo”. La economía del conocimiento, en cambio, no funciona así. La economía del conocimiento se basa en el acceso a su recurso clave, el conocimiento. La materia prima de éste está como información en Internet. Todos quienes tienen acceso a Internet tienen acceso por igual a la misma cantidad de “materia prima”, que no es excluyente. Hay verdadera libertad de concurrencia e igualdad de oportunidades, al menos en lo que se refiere al acceso a la “materia prima”. En la medida en que están mejor capacitados para extraer esa información y convertirla en conocimiento, aumentan su valor agregado, su bienestar y su contribución a la economía del país. Es aquí donde surge la desigualdad: en la capacitación

Como trabajadores del conocimiento, son dueños de su capacidad de producir, y no dependen de que exista un trabajo, porque pueden producirlo por su cuenta. El trabajo remunerado y por cuenta de terceros da paso al trabajo por cuenta propia e independiente. Deja de trabajar “para” y pasa a trabajar “con”. Más que fuentes de trabajo surgen fuentes de ingreso. En Uruguay se llevó a cabo una campaña, impulsada por un empresario, bajo el lema “vive acá, trabaja allá, gana allá, gasta acá”. En poco más de 6 años 50.000 personas aprendieron a vender sus productos al mundo a través de e-bay.com o sus servicios a través de guru.com. Hoy generan más de 600 millones de US$ y se han convertido en la segunda fuente de exportaciones después de la carne. La renta por trabajador es superior a la media del país. Un 27% de esos emprendedores no tiene siquiera enseñanza secundaria terminada; la mitad no tiene enseñanza superior. Llevando esas cifras proporcionalmente a Chile, salen 250 mil nuevas fuentes de ingreso y más de 3 mil millones de US$ de aporte al PGB. Eso es la economía del conocimiento, y así funciona.

En la economía capitalista, los rendimientos marginales son decrecientes. En la economía del conocimiento, son crecientes, merced al efecto de la llamada “ley de redes de Metcalfe”, por la cual las adiciones marginales a una red potencian la misma por encima del valor adicional de lo que se agrega. Es un nuevo paradigma: las economías trabajan en red. La economía capitalista, porque se basa en la competencia por los mismos recursos excluyentes, no trabaja con esa lógica. La economía del conocimiento usa modelos de competencia de suma superior a cero, siguiendo la lógica del equilibrium de Nash (el de la “mente brillante”), y generan valores de mercado muy superiores a los que se generan usando los paradigmas de la sociedad industrial. Facebook generó un valor de mercado en solo 4 años superior al de las 4 mayores fortunas de Chile, que necesitaron decenios para llegar ahí. La industria del offshoring en Chile ha conseguido en apenas 5 años llegar a facturar más de 800 millones de dólares, y será en breve mayor que la industria del salmón o de los vinos, que emplearon más de 10 años en llegar ahí. Con solo mantener la tasa de crecimiento de este año, para el 2014 estará empinándose sobre los US$2,000 millones. ¡Y la renta media es superior a la de la minería del cobre!

Quiero dejar a mis hijos un país que no dependa de lo que extrae de la tierra o de lo que hace con sus recursos naturales, sino de lo que extrae de la mente y lo que hace con sus capacidades intelectuales. Los recursos naturales son en muchos casos no renovables. Los recursos intelectuales son siempre renovables, mejorables, crecientes. Esto no significa dar la espalda a las actividades relacionadas con los sectores primarios, sino fortalecer lo que podemos hacer en los sectores terciarios, porque es ahí donde se puede generar el mayor crecimiento y la mayor igualdad de oportunidades.

El gran desafío que tiene Chile ahora mismo – la ventana de oportunidades se va cerrando rápidamente – es incorporarse a la Sociedad del Conocimiento. Fuimos muy buenos a nivel mundial para generar una economía abierta al mundo basada en nuestras ventajas competitivas en recursos naturales. Ese modelo ya no da más de sí. Fue capaz de generar riqueza, pero fracasó en distribuirla: eso es lo que dicen los datos. Debemos hacer urgente un cambio de Modelo de Desarrollo, que supone impulsar urgentemente una educación de calidad mundial y una infraestructura de tecnologías de la información y comunicaciones que llegue a todos los chilenos.

Los mejores juegos para niños

Steven
120%Linux

En downloadsquad.com han publicado un interesante artículo (en inglés) sobre software educativo para niños en Linux. Recomiendan el Live DVD educativo de openSUSE. Hay una recopilación de capturas de pantalla en este enlace.

Se trata de un Live DVD por lo que no es necesario instalar nada. Se introduce el DVD y reiniciamos el PC. Cuando arranque, estarás utilizando Linux. El software no escribirá nada en el disco duro de tu ordenador, a no ser que le indiques lo contrario. Se ejecuta directamente desde el DVD. Cuando quitemos el DVD y reiniciemos el PC, este volverá a arrancar tal y como estaba antes, sin ninguna modificación.

Una forma muy sencilla de probar estas aplicaciones sin necesidad de hacer ningún cambio en el ordenador ni instalar nuevos programas.

Hay una amplia variedad de programas educativos (y entretenidos) para niños a partir de 12 años. Para personas religiosas, BibleTime es una aplicación para estudiar la Biblia. Para química se incluye Avogadro, Chemtool, gElemental, y XDrawChem. En cuanto a astronomía encontramos Stellaarium, un planetario virtual, y para matemáticas Dr. Geo, Euler, K3DSurf, KSEG, wxMaxima y Xaos.

Para niños a partir de 6 años, el DVD incluye cuatro paquetes para que vayan aprendiendo a programar de forma divertida: EToys del proyecto OLPC, Scratch del MIT, Little Wizard y XLogo. Para los más peques de la casa, a partir de 2 años, esta el paquete de juegos educativos GCompris. También está el escritorio Sugar para niños del proyecto OLPC.

Este live DVD incluye la familia de juegos Tux4Kids (Tux Math, Tux Paint y Tux Typing), junto con Tux Math Scrabble, Tux Wordsmith y Multiplication Station de Asymptopia Software. Juegos para que aprendan matemáticas, a pintar y escribir con el teclado mientras se entretienen. Otro programa educativo incluido para aprender mecanografía es Klavaro. Hay otras aplicaciones de aprendizaje más generales. Encontramos Brain Workshop, un juego para mejorar la memoria, Marble (geografía), jMemorize y iGNUit (programas para practicar tarjetas de memoria).

Para los más mayores hay juegos de cartas, puzzles, etc que sirven también para niños de cierta edad. En el DVD encontramos software para adultos, principalmente para tareas de ofimática e internet.

En resumen, el DVD openSUSE-Edu Li-f-e (Linux for Education) proporciona una completa colección de herramientas y juegos educativos. El DVD está en varios idiomas, entre ellos el español, aunque no todas las aplicaciones incluidas cuentas con su correspondiente traducción a nuestro idioma.

http://120linux.com/los-mejores-juegos-para-ninos/